jueves, 12 de noviembre de 2009

Jesús, el comunicador por excelencia

Hace más de dos mil años, un humilde hijo de carpintero logró que el mundo acogiera una nueva idea sin recurrir a los medios de comunicación de masas. Pero utilizando un programa bien articulado de propagación informativa o relaciones públicas cambió la historia de la humanidad y transformó la historia del mundo. Jesús fue y es uno de los mayores comunicadores de la humanidad.

En toda la historia no ha existido una persona que haya logrado tanto impacto como Jesús, es la figura más influyente en la historia de la humanidad.

Jesús al empezar su peregrinar por las tierras de Judea tenía metas muy específicas como eran 1) darse a conocer como el verdadero hijo de Dios; 2) que su palabra fuera conocida por todos y 3) que la nueva Iglesia fuera entendida y respetada.

Así como cada año una serie de campañas publicitarias nos piden donar sangre, no conducir bajo la influencia del alcohol o acabar con el maltrato infantil, también cada domingo su obra y palabra es recordada cuando oímos: "haced esto en conmemoración mía".

El Nuevo Testamento está lleno de muchos ejemplos de grandes grupos de personas que vienen a escuchar las enseñanzas de Jesús. La gente era atraída por Él no solo por lo que decía, sino también por la manera en que lo decía. Él era tan buen comunicador, que hoy la gente todavía está dispuesta a abandonar todo lo que tiene con tal de seguirle a Él.

Vemos que Jesús habló con la gente en su propio lenguaje. Siempre tomó en cuenta los intereses de los demás. Sus interlocutores en gran parte fueron agricultores y pastores. Por eso Él usó las imágenes del campo. Sus parábolas del Reino tienen como marco los campos de labranza y el trabajo pastoril.

Jesús tomó en cuenta las situaciones sociales normales. Él se dio cuenta que era común para las personas perder monedas, pues no había bancos en aquellos tiempos. Este hecho le sirvió para hablar del gran interés que Dios tiene en rescatar al pecador, pues es como la mujer que pierde una moneda y la busca hasta que la encuentra (¡Tal vez la misma cosa había pasado alguna vez a su madre, la Virgen María!).

Como buen observador que era, Jesús sabía que entre el pastor y sus ovejas había una relación muy íntima; ellas conocían su voz y él se preocupaba de cada una de ellas. Esta constatación fue una excelente comparación para que Él pudiera decirnos cuál debe ser la relación de cada uno de sus seguidores con Él: cada uno debe reconocer la “voz” o doctrina de Cristo y no seguir la de los fariseos.

La gran variedad de imágenes que usó Jesús nos muestra que Él conocía muy bien las costumbres de su pueblo. A veces pasa que una persona conoce sólo lo que entra dentro del área limitada de su propia experiencia.

Él seleccionó bien sus palabras y nunca habló con más palabras de lo necesario. Pensemos en la Parábola de Buen Samaritano; la narra como si fuera una película y no sobra ni falta una sola palabra.

REFLEXIONEMOS…

Mateo 8:1 “Cuando descendió del monte, le seguían muchas personas”.

Juan 4:28-30 “Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a aquellos hombres: Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho; ¿si quizás es [éste] el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él”.

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